Imprimir

La nutrición es clave para la salud

. Publicado en: Comer y Correr

El 28 de mayo se celebra el Día Mundial de la Nutrición, una profesión que cada vez tiene mayor importancia por su relación con la prevención de enfermedades y la mejora de síntomas de diversas enfermedades crónicas. Pero ¿qué es la nutrición?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la nutrición es la ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo. Una buena nutrición, una dieta suficiente y equilibrada combinada con el ejercicio físico regular, es un elemento fundamental de la buena salud. Una incorrecta nutrición puede afectar negativamente al sistema inmune, alterar el desarrollo físico y mental, aumentar la vulnerabilidad a enfermedades y reducir la productividad.

La nutrición en el ser humano debe ser armónica, suficiente y balanceada. Vivimos influenciados por un medio ambiente cada día más hostil, expuestos a contaminantes ambientales, estilos de vida modernos, que no nos permiten alimentarnos saludablemente porque los alimentos son cada vez menos nutritivos debido a  las técnicas de producción y a la falta mucha veces de tiempo de los individuos.

Las personas por la “prisa” con que quizás vivimos, no prestamos mucha atención a nutrirnos correctamente y pensamos que con solo comer es suficiente. Pero hay una gran diferencia entre nutrición y alimentarse.   

No es lo mismo nutrición que alimentación. La nutrición es un “conjunto de procesos mediante los cuales el organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias nutritivas que contienen los alimentos”. Con la nutrición se hace énfasis a la acción involuntaria de absorber y asimilar las sustancias de los alimentos, prestando atención a las propiedades específicas de cada uno de ellos con el fin de procurar una alimentación balanceada para nuestro organismo.

En tanto que la alimentación es un proceso voluntario a través del cual las personas se proporcionan sustancias aptas para el consumo, las modifica partiéndolas, cocinándolas, introduciéndolas en la boca, masticándolas y deglutiéndola. Es a partir de ese momento que empieza la nutrición. <El simple hecho de comer no es alimentarse

Pobreza y desnutrición son dos fenómenos diversos, pero estrechamente relacionados. La pobreza aumenta la probabilidad de desnutrición, en cuanto dificulta las posibilidades de acceso a una alimentación apropiada.

En un informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en ingles), en su informe “Estado de la inseguridad alimentaria”, en el año 2005, grafica cómo el hambre y la malnutrición son las causas principales de las privaciones y el sufrimiento que persiguen combatir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El hambre reduce la escolaridad y la productividad, debilita el sistema inmunitario, incide significativamente en la morbilidad y mortalidad materno-infantil, y hasta incentiva el uso insostenible de los recursos naturales. Esta son solo algunas de las consecuencias de una nutrición inadecuada.

Una buena nutrición ayuda a:
- Sentirse mejor.
- Mantener un nivel elevado de fuerza y energía. - Mantener su peso y las reservas de nutrientes de su cuerpo.
- Reducir su riesgo de infecciones.
- Sanar y recuperarse más rápidamente.
- Tolerar mejor los efectos secundarios relacionados con un tratamiento.

Todo esto nos alerta a prestar mayor atención en consumir alimentos saludables, ingerir cantidades suficientes para afrontar su actividad física y mental, alimentarse a horas adecuadas, para preservar su salud integral.

Pero lo más importante es balancear los aportes de macro (proteínas y carbohidratos) y micro nutrientes (vítaminas y minerales), así como el consumo de agua, fundamental para la alimentación, porque interviene en casi todos los procesos internos del organismo.

Nuestro cuerpo necesita consumir un promedio de dos litros diarios, fuera de otros alimentos. Es aconsejable que esos alimentos se distribuyan  en 15 por ciento proteínas (carnes, huevos, lácteos, menestras), un 30 por ciento de grasas (aceites y mantequilla) y un 55 por ciento de carbohidratos (cereales, tubérculos y azúcares).

Las vitaminas y minerales hidrosolubles, los encontraremos en las frutas y verduras y los liposolubles en las grasas y aceites. Debemos combinar los consumos de estos al máximo, para aportar la variedad de nutrientes que nos proveen salud, ya que si descuidamos el consumo de alguno de ellos nos producirá estragos en nuestra salud.