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Un Parque RUNNER en Buenos Aires

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Escribe Diego Gregoraz
El proyecto para construir un cerro artificial en la ciudad. Un cerro para Buenos Aires.
Es indudable que en las carreras de aventura los porteños corremos –literalmente– en desventaja. Y en el resto de las carreras también. Hay miles de líneas escritas sobre los beneficios entrenar en cuestas, sobre planes y tips de entrenamiento. El problema es ¿dónde?

Vivir en Buenos Aires requiere una dosis de creatividad significativa para los runners cuando buscamos desarrollar fuerza, técnica, equilibrio y estabilidad; algo se puede entrenar en el gimnasio o con planes de entrenamiento muy enfocados. Pero la destreza neuromuscular, la técnica y la zancada en terreno irregular, el fortalecimiento del tren inferior y la musculatura empleada en las bajadas, el estrés físico acumulado durante kilómetros en desnivel, es muy difícil de lograr para la mayoría de los runners que vivimos en llanura.
No sé si te pasó –a mi varias veces– esta escena típica: desayunando en el hotel o cabaña en alguna ciudad remota previo a una carrera de montaña y charlar con runners de otras partes acerca de cómo nos hemos estado entrenando para la carrera. ¡Qué injusticia sentimos al notar las facilidades que disponen para entrenar en desnivel! Quienes viven en Córdoba, Mendoza, San Luis, Tandil… no pueden evitar las cuestas mientras nosotros, cual hámster condenado, damos infinidad de vueltas a un terraplén, a las escaleras de la Facultad de Derecho o a un pequeño puente.

Así nació “un Cerro para Buenos Aires”
En la primera impresión el nombre raya lo absurdo e invita a la exageración. Pero hay que citar a Wikipedia para aclarar que cerro o colina implica cualquier elevación de hasta 100 metros desde la base hasta la cima. Dicho esto, ajustemos la imagen mental de aquella primera impresión: no hay picos nevados, no habrá aerosillas, no va acentuar el cambio climático ni generar nubes a oriente. Pensemos que el terraplén de tierra que se acumula para un puente vehicular puede llegar a los 7 u 8 metros. Eso puede ser un cerro, aunque sin el hormigón ni el hierro ni el aplanamiento que requiere un puente. Lo que sí, estaría bueno que llegue a unos 35 metros.
Con 35 metros de altura y una extensión de unos 350 metros de longitud se pueden diagramar infinidad de circuitos con diferente nivel de dificultad. Acá podés ver un layout de ejemplo.
Con senderos muy espaciados hay más de 3000 metros de cuestas con todos los niveles de dificultad, 7 senderos únicos con varias intersecciones por lo que, si jugás a combinarlos, vas a encontrar cientos de circuitos posibles.
Los circuitos fueron pensados con entrenadores y opiniones de algunos corredores de montaña. Sin duda pueden mejorarse. Cada sendero pretende reproducir un escenario característico que podés encontrar en una carrera de trail y que permitan practicar pliometría, fartlek, estabilidad y equilibrio y mucho más. Pero fundamentalmente buscamos que sea entretenido, que podamos correr en 3D en Buenos Aires!
Para muchos correr nos produce una sana regresión a la infancia. A esa niñez en la que corríamos por diversión, en la que competíamos por placer, inventando obstáculos épicos y declarándonos alternadamente campeones del mundo o cola de perro varias veces en el mismo día. Un cerro artificial tiene sus ventajas, incluso por sobre las de uno natural. Obstáculos planeados, rocas y troncos que atraviesen el sendero, saltos pequeños y medianos, zig-zags en desnivel, todo concentrado, como un parque de diversiones; un pelotero para runners.
Que correr en la ciudad sea más divertido. Ese es el sueño. ¿Te sumás? Si te gusta la propuesta dale tu apoyo votando acá: https://baelige.buenosaires.gob.ar/budgets/1/investments/323

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