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Correr es saludable para las rodillas

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A pesar de que históricamente se pensó que correr genera un golpe de martillo en las articulaciones que las puede perjudicar, investigadores de la Universidad de Monash, Australia, afirman exactamente lo contrario.

El running estimula el cartílago de la rodilla, tantas veces señalada como una de las más perjudicadas por los que corren y más si lo hacen en terrenos duros. Sin embargo, estos científicos sugieren que el impacto del running aumenta la producción de cartílago, nada más lejos de dañarlo. Y el aumento de la producción de cartílago resulta muy productivo porque protege las articulaciones de la artritis.
Investigadores de la Queen’s University (Kingston, Ontario) y otras instituciones han observado qué sucede, biomecánicamente, cuando corremos. Además, lo han comparado con lo que sucede al andar.
El estudio, que contó con 75.000 corredores, no encontró “ninguna evidencia de que correr aumente el riesgo de osteoartritis, incluyendo la participación en maratones”. En efecto, los corredores del estudio tenían menos probabilidades de padecer artritis que la gente menos activa.
Para Ross Miller, profesor adjunto de kinesiología en la University of Maryland, medidos en una distancia concreta, “correr y andar son esencialmente indistinguibles”, en términos del desgaste y el desgarro que pueden ocasionar en las rodillas.
El doctor Miller dice que los resultados del estudio sugieren que correr puede potencialmente ser beneficioso contra la artritis.
“Hay alguna evidencia” de estudios anteriores “de que el cartílago acepta muy bien la carga cíclica”, afirma, refiriéndose a la actividad en que la fuerza se aplica a la articulación, se quita y se vuelve a aplicar.
En estudios con animales, dicha carga cíclica motiva que las células del cartílago se dividan y rellenen el tejido, explica Miller, mientras que la carga no cíclica —la aplicación continuada de la fuerza—, con poca pulsación intermitente, puede sobrecargar el cartílago y causar así la muerte de muchas células.
“Aunque es especulación”, afirma Miller. Su estudio no estaba diseñado para examinar si correr puede realmente prevenir la artritis, sino simplemente para descubrir por qué no es una causa frecuente de la misma.
Los resultados tampoco deben animar a correr en pos de mejorar la salud de las rodillas, afirma el médico. Los corredores sufren con frecuencia lesiones de rodilla no relacionadas con la artritis, y este estudio no contempla esas situaciones.
Pero para aquellos que corran y quieran seguir haciéndolo en sus años más canosos, los resultados son reconfortantes. “Sí que parece ser un mito”, dice Miller, que nuestras rodillas forzosamente se desgasten si corremos con frecuencia.