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Crónica de un Ironman suicida. Una gran carrera.

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Ironman Fortaleza – Brasil – 8 de noviembre de 2015
Juan Pablo Pérez (*) – Ironman 302

Estaba en mi mejor momento a nivel físico y mental, muy confiado y, por sobre todas las cosas, muy tranquilo. En los últimos 5 meses me habré perdido 2 entrenamientos, metiendo tiempos y volúmenes tal cual lo planificado.
Se acercaba el viaje y la organización estaba siendo perfecta; con mi entrenador nunca hablamos de tiempos, "los tiempos son relativos", aunque lo sabía, me saco la presión que tenía.
Llegamos a Fortaleza 3 días antes, realizando todos los entrenamientos que me quedaban, hasta el del sábado que nadé 600 metros en el mar; todo salía muy bien!
En esos días nos cruzamos con muchos competidores y nos decían que solo había casi 700 atletas inscriptos (muy muy pocos) solo 45 argentinos, nadie quería venir a este clima. Y los que habían corrido Hawaii comentaban que este era mucho más duro, eso, más el calor agobiante que rajaba la tierra y el viento huracanado, me hizo tomar la decisión de que mi gran objetivo era llegar y disfrutar del Aquí y Ahora. Si quería buscar tiempos no iba era el mejor momento, por este motivo fue que nunca miré el tiempo total de la competencia, es más, ni los parciales, decidí hacerla a sensación.
La noche anterior me enteré que Lomas Athetic Hockey (el club donde trabajo) había ascendido, estaba Feliz, eso me dio un plus de tranquilidad.
Nos levantamos a las 3.45 am para desayunar e ir al parque cerrado a dejar las barras, los geles, llenar el aerodrink con gatorade y verificar el aire de las ruedas de la bici.
Faltaban 15 minutos y sentía una serenidad increíble, fui a la largada y sólo quedaba lo mejor de todo: recorrer los 3800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,195 kilómetros a pie.
6am suena la sirena y me largué al mar, como siempre los primeros 600 metros son muy violentos pero logré llegar a la primer boya muy bien, la segunda boya me pase unos 200 metros y luego me direccioné sin problemas. Faltando más de la mitad de la natación se larga a llover intensamente, levantando bastante viento, ahí fue donde se me pasó por la cabeza el ciclismo, pero como el objetivo era centrarme en el Aquí y Ahora, ese pensamiento desapareció y seguí braceando...
Termine los 3.8 k de natación, ahora a agarrar la bici y a rodar, con mucha agua en el asfalto, pero por suerte a los pocos kilómetros dejó de llover.
Los primeros 30 k estaba volando, con mucha energía, confiado, me di cuenta que había viento a favor, algo no me cerraba, entonces llegue a la conclusión que el mayor tramo lo iba a hacer con viento en contra (casi 100/110km). al revés del año pasado. Malas noticias el sol se asomaba!!!
En el tramo con viento a favor el clima era seco, no había aire, la garganta se me secaba y en el tramo con viento en contra el rodar se tornaba insoportable, fastidioso, el viento era de otro planeta. Además, se sumaban las larguísimas cuestas... llegó un momento que los lumbares empezaron a molestar, gritaba del dolor que tenía (literal), ya no aguantaba más el viento terribleee, las cuestas interminables, quería terminarrr. Veía a los demás atletas y estábamos todos en la misma situación, subiendo cuestas a 10km/h.; finalizando los durísimos 180k. de ciclismo.
Llegué, me fui a la transición, me senté en la silla para cambiarme y no podía enderezarme del dolor de cintura, hice 4 respiraciones profundas, me tome un gel con un vaso de agua, me puse protector solar y arranqué la primera vuelta de las 3 de 14kilómettros.
Cuando arranqué a correr el dolor desapareció, eso me motivó mucho, estaba preparado para recorrer los 42.195metros, pero con un gran compañero que no me abandonó nunca, el maldito sol... había puestos de hidratación cada 2 kilómetros, paraba en todos no solo a hidratarme sino para mojarme con agua congelada en las rodillas, cuádriceps y cabeza, además me llevaba una bolsita de hielo.
Mi cabeza estaba perfecta, mi cuerpo se empezaba a resentir, sobre todo en las rodillas, y a pesar del protector solar la piel ardía y sentía que la sangre me hervía. Sin embargo, aunque no lo crean, lo estaba disfrutando a pleno; en la mitad de la segunda vuelta me cruzo con los primeros que estaban terminando, es ahí donde me terminó de cerrar todo, estaba siendo muy duro para todos.
Mi pequeño gran objetivo era no caminar y así fue.
Faltando 5k Vicky me dice si quería que me acompañe y le dije obviamente que sí, recorrimos casi 1k y aparece el árbitro para amonestarme (está prohibido, pero como vimos que muchos lo estaban haciendo accedí), mucho no me importó (aunque sabía que lo hacía porque era argentino).
Faltando 1km Vicky me da mi querida bandera Argentina, la que me acompaña en todos los tramos finales, ahí fue donde tome conciencia de que estaba completando la prueba.
CRUCE EL HERMOSO ARCO DE LLEGADA!!!
EL TIEMPO? EL TIEMPO ES ANECDÓTICO
UN IRONMAN MÁS!!!
Miles de imágenes en mi cabeza, la primera fue qué loco que estoy, luego todo el esfuerzo que hice y toda la gente que me acompaña día a día en esta locura hermosa.
Directo a masajes y luego a la carpa de primeros auxilios, que estaba repleta, un poco de suero y a abrazar a mi Morocha, que sin ella esto sería imposible.
Una gran carrera donde no sólo le gane al clima, sino sobre todo a mi cabeza en los momentos más difíciles!
El viento en el ciclismo y el calor en la maratón hicieron que se considere uno del los Ironman más duros del mundo.
Ahora a pensar en el próximo Ironman pero a Fortaleza vuelvo solo de vacaciones.
IRONMAN X 3

(*) Juan Pablo Pérez es Profesor de Educación Física y Capitán, junto a Victoria Di Paolo, del AdidasRunning Parque Chacabuco que entrena los lunes y miércoles a las 8:30, los martes y jeves a las 20:00 y los sábados a las 8:00 en la pista de atletismo del Parque Chacabuco, en la Ciudad de Buenos Aires.
El entrenador de Juan Pablo Pérez es César Roces