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El plan era prestar atención al circuito sin importar la marca

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21K Rosario - 13 de mayo de 2016
Carina Marisol Bustamante - Corredora 1567

Me llamo Carina Marisol Bustamante, tengo 37 años, soy de Ciudad Evita, La Matanza, Buenos Aires. Llegue a Correr los 21k de Rosario, mi sexta Media Maratón, con el fin de conocer el circuito.
El año pasado debuté en los 42km de Buenos Aires con una marca de 4h 12m 01s (a un ritmo de 5m 58s el kilómetro) y en un fondo con mis compañeros de grupo y mi entrenador, indirectamente, me llevaron a que me decida correr mis segundos 42k en la Ciudad de Rosario.
Porque Rosario? Porque a 8 meses de mi primer Maraton? Mi profesor es medio suicida y loco, es triatleta y le gustan los desafíos. Es conciente de que el cuerpo tiene un límite y si no entrenas bien te podes romper, pero confía mucho en cada uno de nosotros y también en el potencial que tenemos.
Entonces, junto con él y con mi Ccompañero Darío Cárdenas decimos los 3 anotarnos en los 42k de Rosario 2016, circuito que dicen que es duro más que Buenos Aires. Por eso decidí hacer mi sexto 21k en Rosario, para tener un parámetro del terreno.
Comencé a correr en octubre de 2013, cuando mi profesor de Spinning nos propuso a un pequeño grupito de alumnos de bici entrenar para correr una carrera de calle de 4k en Ciudad Evita.
Nunca había corrido en mi vida, nada. Es más, veía a la gente correr en la calle y decía que aburrido es correr. Pero decidí averiguar qué es eso de correr. En ese entonces éramos 9. Todos alumnos del profe en Spinning y todos con cero conocimientos de lo que era correr, ni siquiera una cuadra.
Empezamos a entrenar 4 veces por semana no más de una hora. Recuerdo que llegaba a los 10 minutos continuos y me moría, nos preparamos un mes y llego el día del debut, A correr por primera vez una carrera. Con un mes de entrenamiento estaba parada en la línea de largada para hacer mis primeros 4k. Qué iba a salir? Mo lo sabía, tampoco sabía con qué me iba a encontrar ese día. Pero estaba ahí y no podía volver para atrás. Largué y cruce la meta en 20:51 (a un ritmo de 5:13).
Sensaciones: destrozada, muerta, pero Feliz de haber corrido por primera vez, ahí me dí cuenta que no era aburrido correr. Entusiasmada, al mes corrí los 8k de ADM en Palermo en un tiempo de 44:47, ese día hacía mucho calor recuerdo.
Finalizando 2013, en un brindis de fin de año, con los 9 integrantes que éramos decidimos darle Nombre al grupo de running. Como todos coincidíamos que correr nos hacía bien, nos hacía aislarnos de nuestros problemas, ya sea laboral, familiar o de otro tipo y muchos decíamos que correr era nuestro cable a tierra, fue ahí donde nació, “Cable a Tierra Running Team”.
Fueron pasando los meses y fuimos corriendo carreras y mejorando las marcas. Recuerdo que mis primeros 21k que los disfrute un montón, más que las carreras de 10k y más que los entrenamientos mismos. Siguieron pasando los meses y años hasta hacer cinco Medias Maratones y una Maratón.
El viernes 13 de mayo 2016 a las 16:00 partí para Rosario, junto con mi entrenador y 6 compañeros del equipo. El plan para estos 21 era conocer y prestar atención al circuito sin importar la marca, aunque mi entrenador me había dicho un mes antes que estaría bueno correr los 21 a ritmo del maratón (5:40) para que me familiarice con el ritmo. El objetivo es  correr los 42k de Rosario en ese ritmo y poder bajar la marca de mi primera Maratón de Buenos Aires en 2015.
Esa era la idea pero me sentía bien, los entrenamientos en Ezeiza, los fondos, la pasadas, venían saliendo bien y me hacía sentir segura, lo cual me llevo a decirle si me dejaba intentar bajar mi marca en 21k, (que era hasta ese momento 1:52:02 (5:18) en Asics, Palermo, 3 de abril.
Me dio el ok pero sabiendo que si no lo hacía que no importaba ya que el objetivo principal son los 42k y la planificación esta armada para eso. “Lo mejor para mejorar las marcas no es solo entrenar y hacer bien las cosas, (ya sea descansar, alimentarte bien, etc.) también tratar de correr carreras sin importar si son de 10, 15 o 21k, porque las carreras, son las que te llevan a fondo y uno se testea a ver cómo viene y llegar mejor preparado para el OBJETIVO PRINCIPAL”, dice siempre mi entrenador.
En Rosario me paré en la largada, me sentía confiada e iba en busca de bajar la marca. Salí a promedio de 5’:10’’ el kilómetro y me sentí cómoda hasta el k 10, a pesar de las subidas, tanto como la de la cancha de Rosario Central y la subidita del retome (k10.5), al pegar la vuelta y sentir el viento en contra que fue fuerte y además tenía subidas con el viento, me sentía con fuerza hasta el k 13.
En el km 12 me como la mitad del gel y me guardo la otra para usarlo más adelante. Al km 13.5 aproximadamente me sentía que venía con el mismo esfuerzo que los primeros 10.5, pero cuando veo el reloj que me marca ritmo medio a 5:25.
Me dió bronca, quería aumentar el ritmo y no podía, sentía que si aceleraba me ahogaba y no quería quemarme. Ese ritmo fue del k 13 al k 17, toda una odisea e incógnita de qué iba a pasar si mantenía ese ritmo de 5:25.
Me acordaba que me había dicho mi entrenador que si no lo bajaba no importaba, que el objetivo eran los 42. Pero quería superarme a mí misma, mis piernas pese al viento que había no podían pero mi corazón por bajar mí mejor marca si podía.
Esos 4k se transformaron en una lucha constante entre mi cabeza, mis piernas y mi corazón Al k 17 decido comer la otra mitad del gel junto a una botella de agua que llevaba en la mano, tiro todo, gel, agua y decido concentrarme en el ritmo, bajar el promedio y buscar lo que tenía pensado.
Me concentré, me acordé lo que sufría en las pasadas y en los fondos. Y los últimos 4k los hice a promedio de 5:18, jugándomela y sosteniéndolo a más no poder, para cruzar la meta en 1h 50m 14s (5:13) y sentir la satisfacción del objetivo.
Me llevo de Rosario algo hermoso, mis primeros 21 fuera de la Provincia de Buenos Aires, con ganas y convencida de que en un mes estaré de nuevo en Rosario para cumplir mi sueño de este 2016 que es bajar las 4 horas 12 minutos del Maratón de Buenos Aires.